Instrucciones
para volver a ser niño
Paso 1. Tener claro “Qué es ser niño”
Parece mentira, pero el olvido es el arma que tiene la indiferencia para hacer de nosotros un pedazo de plastilina. Si algo tiene un niño es la magia de ignorar condicionamientos y la increíble capacidad de saber que todo es un juego y decidir divertirse. Pero curiosamente se le pega y castiga para que “entre en cintura”, por ello se debería respetar cabalmente la condición de ser niño, que es tener la sabiduría elemental del momento en la mano y saber qué hacer con ella.
Paso 2. Crecer es entender
Al adoptar responsabilidades parecen diluirse las credenciales que uno tiene para jugar, correr, saltar, aventar globos con agua, infinidad de momentos agradables; pero la más fuerte atribución que puedes encontrar en este tránsito vital, es precisamente la que un niño reconoce intuitivamente: la de fluir. Por ello sería sabio entender que crecer no es olvidarse de ser niño, sino escucharlo y atenderlo diariamente.
Paso 3. Recuérdate
Sobran las broncas y carencias cuando eres niño, pero a diferencia de la edad adulta, las soluciones implementadas suelen ser mucho más eficientes, cuando niño. Imagina verte en un espejo. La imagen que brota es la de tu rostro a los cinco años. ¿Qué necesidades tienes? ¿Qué exigencias haces del mundo? ¿Cuáles son tus preocupaciones? Tal vez los problemas más fuertes de hoy sean los que no lograste captar o identificar desde tu niñez y en una de esas, con la misma simplicidad que un chiquillo, deban ser resueltos.
Paso 4. A jugar
Lo más padre de ser chico es que eres grande. Solo con estos materiales: un envase vacío, unas ligas, clips o lápices para tener la nave nodriza de los alienígenas que invadirán el planeta o un poco de tierra y agua para crear unos deliciosos pasteles o ricas galletas con chispas verdes que caen de los arboles.
Paso 5. Voltear el mundo.
Paso 5. Voltear el mundo.
No sólo es un juego. Se trata de lo más serio que pudieras hacer cuando niño: recostarte en el borde de tu cama y dejar colgar el cuello para ver todo al revés y entender lo relativo que es un objeto designado, como arriba o abajo. Así, el techo se vuelve piso y tienes el aplomo de vencer la fuerza de gravedad con un parpadeo y una sonrisa. Esos son los superpoderes que te vuelven invencible como niño.
"Escucha al niño que fuiste algún día y que vive dentro de ti, él entiende de instantes mágicos"
"Un niño siempre puede enseñar tres cosas a un adulto: a ponerse contento sin motivo a, estar siempre ocupado con algo y saber exigir con todas sus fuerzas aquello que desea"
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