jueves, 3 de mayo de 2012





El rumor,
arma mortal en la oficina


El chisme es una estrategia recurrente para desacreditar a otros en el trabajo, revela un estudio; los hombres centran su ataque en cuestiones laborales y las mujeres en cuestiones personales.



El rumor es una de las estrategias más recurrentes para desacreditar en la oficina y se ubica en los primeros sitios de desmotivación laboral, incluso sobre bajos salarios y falta de reconocimiento.

En su estudio denominado "Emociones y trabajo", la empresa destaca que el rumor es una estrategia de rechazo empleada por igual por hombres y mujeres.

Mientras ellos se centran en cuestiones laborales como ineptitud, poca responsabilidad y errores, ellas aluden a cuestiones personales tales como ser una mala madre, fracaso conyugal, falta de atractivo.

Los anteriores son tópicos que "enrarecen el clima laboral y bajan la productividad.

La forma en que se desarrolla el rumor parte de un error mínimo e incluso de mentiras que se difunden a través de los líderes de opinión informales y “una vez que se echa a andar el rumor, crece y cualquier comentario o acción de la víctima refuerza el estereotipo inadecuado".
Al ser una herramienta "aparentemente inofensiva", las víctimas no saben cómo manejar esta hostilidad que incomoda y genera incompetencia por nerviosismo y acecho.

De acuerdo con la investigación, a medida que existen más víctimas o se vuelven más recurrentes los ataques, el centro de trabajo se convierte en una amenaza para todos y se actúa con tanta cautela que las ideas no se expresan y los planes se truncan bajo el riesgo de ser una nueva víctima.

En ese momento aparece el miedo en la organización y las decisiones se postergan, se actúa conforme a la tradición y se cierra el personal a nuevos procesos e ideas.


"Todos se sienten vigilados y ridiculizados; siendo el temor el peor sentimiento que puede tener una compañía”


Mark Knapp dice que el rumor “son noticias no controladas” que se suelen propagar oralmente. Consiste en la repetición a distintas personas de algo que realmente sucedió o no. Es comunicación informal, no respeta canales y son grandes bolas de nieve que circulan a la velocidad de la luz.



Un rumor puede ser interesante, ambiguo, o un secreto. En el rumor muchas veces hay un poco de verdad. ¿quién no se ha hecho eco de un rumor?

Es importante analizar nuestros canales de comunicación: cuáles funcionan y cuáles no. Seamos rápidos y claros con aquella información que es importante y sobre todo seamos coherentes e íntegros como personas.
Recordemos que la desinformación, los rumores –fundados o infundados– tienen un costo. y éste es pagado por la propia organización en temas de apertura y confianza  por no tener el valor de enfrentarlo abierta y oportunamente; ya que las palabras dentro de la organización tienen poder creador, y ese lenguaje, construye o destruye el futuro.

El rumor sea cual sea, podemos aprender a manejarlo y enfrentarlo con la persona adecuada que puede hacer algo al respecto y en el momento más oportuno.
En nuestras manos está evitar dedicarle  tiempo  al rumor, ya que entorpece nuestra comunicación y nos hace menos transparentes y menos respetuosos.










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