1 Minuto de aprendizaje
La amabilidad no es debilidad
En un país con altos niveles de estrés, es urgente añadir un poco de cordialidad y de respeto en nuestras relaciones.
La amabilidad no es debilidad
Más que mera cortesía, la amabilidad es una actitud y una forma de relacionarnos con los demás, a partir de la empatía genuina. El respeto, la generosidad y el perdón nos permiten desarrollar mejores vínculos con nuestro entorno, con los seres cercanos y con nuestra propia persona.
Aunque la gentileza goza de buen prestigio, para algunos es sinónimo de ingenuidad, cursilería o incluso de amenaza por el riesgo de mostrarse vulnerables ante los demás. Sin embargo, es justamente la apertura hacia los otros lo que nos provee de seguridad interior y confianza personal. Lejos de ser una debilidad, la gentileza se convierte en una fuerza que nos permite reencontrarnos con el prójimo.
La amabilidad es una virtud eficaz que se cultiva y se transmite fácilmente. Si constatamos que podemos beneficiarnos de ella, será natural motivarnos a corresponder de igual modo.
Cada día aporta una acción amable a tu vida cotidiana. Intenta llevar una existencia afable y con la capacidad de sonreír o mostrarle otra cara a los problemas justo en momentos clave.
Uno de esos lujos que podemos permitirnos, cambiar la manera de ver las cosas y ver cada acto como una valiosa oportunidad.
1. Trata a los demás con el mismo respeto y cariño con el que te gustaría que te tratasen a ti.
2. Utiliza palabras como gracias, perdón, por favor, que te facilitarán y harán más agradable tu relación con los demás.
3. Intenta ver en cada persona lo mejor de ella. Seguro que lo encontrarás y te sorprenderá..
4. Acostúmbrate a expresar tus mejores sentimientos, no los reprimas. Trata a los demás con toda la naturalidad, la alegría y el afecto que espontáneamente salgan de ti.
5. Acostúmbrate a sonreír. Sé solidario, optimista y colaborador con las personas con las que convives.
6. Piensa que si todos tratamos de dar lo mejor de nosotros mismos todos seremos mucho más felices.
7. Date cuenta que cuando eres amable con los demás, te sientes más a gusto contigo mismo.
8. Comprueba cuántas horas al día estás de buen humor. Si son muchas, alégrate porque estás construyendo un mundo más amable.
Regala un poco de amabilidad cada día. Intenta sonreír al subir a un ascensor lleno de gente, di algo agradable a alguien a quien ves a diario pero con quien no suelas cruzar más que dos palabras, proponte conducir de manera menos agresiva, habla con un niño, se amable contigo y sonríe mientras estás a solas o delante del espejo… Trata de hacerlo a diario durante una semana y si notas que algo bueno se produce entonces decide si quieres hacerlo durante más tiempo.

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