Dejar de defenderse para comprender a los demás
Quién no se ha encontrado alguna vez en medio de una conversación
defendiendo un argumento a capa y espada, sin escuchar al otro, con el único
objetivo de tener la razón? detrás de esta actitud de defensa se esconde un
temor íntimo a que nos arrebaten algo muy preciado: el apoyo emocional.
Ser conscientes de ello nos permitirá reconocer nuestras necesidades
afectivas y las de los demás.
Es lógico, en todo conflicto donde haya intereses opuestos es pertinente
generar una buena defensa que nos asegure tener un refugio confiable y
estrategias más sutiles que nos permitan obtener seguridad y tranquilidad.
A medida que crecemos organizamos pensamientos que nos otorgan seguridad
y a diario salimos en defensa de nuestras pequeñas ideas de una manera mucho
más guerrera de lo que cada circunstancia requiere. Con este panorama es
extremadamente raro que nos escuchemos con interés verdadero. Si nos detuviéramos
a registrar qué es lo que estamos defendiendo, nos daríamos cuenta de que en el
fondo no es tan importante; en cambio, la sensación de sentirnos fuertes,
mirados, admirados o tomados en cuenta, no tiene precio. Ante esta mecánica
defensiva tan frecuente, podemos abordar un problema actual en las relaciones
humanas: nuestra incapacidad para escuchar abiertamente al otro, aceptando sus
diferencias, su historia, su lógica emocional, sin sentir que una idea
diferente va a destruir el equilibrio afectivo que hemos logrado sostener.
4 causas que nos llevan a tener emociones negativas:
Cuando te
justificas estas asegurando tu derecho a tener ciertas emociones negativas; al
querer tener la razón y al hacer que alguien se equivoque: “Sabía que esto
pasaría” “Tengo razones para sentirme así” “Te lo advertí”.
SOLUCIÓN:
Toma el
control de tu mente para que el sentimiento negativo se vaya. Rechaza que
tienes el derecho de sentirte así. Evita ser crítico y perdona el
comportamiento de los involucrados en la situación. Ponte en sus zapatos y
piensa si en algún momento tú fuiste el que causó algún daño. Aprende de lo
ocurrido y piensa cómo te puede beneficiar en un futuro.
Repítete
constantemente “Me gusta como soy”
2. IDENTIFICACIÓN
Tomarte todo
personal. Te dicen algo y piensas que te están echando la culpa y te pones a la
defensiva.
SOLUCIÓN: No tomes la
crítica de manera personal. Ve en cada problema la oportunidad de crecer. Busca
claridad antes de ponerte en actitud defensiva. No seas tu propio juez o
tendrás de cliente a un tonto. Antes de discutir pregunta:¿Qué necesitas que
haga? ¿Cómo puedo mejorar?
3. ESCASES DE CONSIDERACIÓN.
Sentir que
alguien no te está dando el reconocimiento que te mereces.
SOLUCIÓN: No te preocupes por lo que piensan los demás de ti, te sorprenderá que
de 10 personas a las que les cuentes tus problemas, a 7 no les va a importar (te darán el avión). Da lo
que quieres, si sientes escases en algo es porque no lo estás dando: si quieres
una sonrisa, empieza sonriendo, si quieres un abrazo, dalo tu primero, si
quieres reconocimiento reconoce los logros de otros, si quieres dinero da
dinero.
TIP: Asume
la responsabilidad por las cosas que van mal, y da reconocimiento leal, sincero
y oportuno a otros por su progreso.
4. CULPAR A ALGUIEN POR TUS PROBLEMAS
Si culpas a
alguien por tus problemas, te vuelves la víctima y él/ella, tendrá más poder
que tú. No tienes que hacer que los demás se equivoquen para acertar, ni hacer
ver mal a los demás para darte la razón. Si lo haces, estarás perdiendo poder
personal.
SOLUCIÓN:
Asume
responsabilidad, aunque no encuentres la causa, tarde o temprano lo harás y
podrás buscar soluciones.
Ten cuidado
al usar la palabra “yo”, úsalo sólo para decir cosas positivas. Toma un respiro
profundo. Nuestro respiro saca los pensamientos y emociones negativas fuera del
cuerpo. Busca una lección de sabiduría, pues detrás de cada error hay una gran
enseñanza.
Recuerda que
cuando apuntas a alguien con un dedo, tres estarán apuntándote a ti.
Cambia el
sentimiento de culpa por uno de gratitud y podrás seguir adelante, ser más
feliz y más saludable.
TRES
LECCIONES FINALES
1. Las emociones negativas SON porque así aceptamos que SEAN.
Las volvemos negativas cuando decidimos NO ver el lado positivo de cada
situación.
2. Reconoce tus errores y aprende de ellos para salir adelante. Ríete una
vez que hayas aprendido la lección.
3. La vida está determinada por cómo
la manejamos en cada momento. Nosotros escogemos cómo vivirla, por tanto
tenemos la oportunidad de corregirla cada que sea necesario, en nuestro
beneficio.

No hay comentarios:
Publicar un comentario