jueves, 3 de noviembre de 2011


Dejar de defenderse para comprender a los demás

 Quién no se ha encontrado alguna vez en medio de una conversación defendiendo un argumento a capa y espada, sin escuchar al otro, con el único objetivo de tener la razón? detrás de esta actitud de defensa se esconde un temor íntimo a que nos arrebaten algo muy preciado: el apoyo emocional.

Ser conscientes de ello nos permitirá reconocer nuestras necesidades afectivas y las de los demás.

Es lógico, en todo conflicto donde haya intereses opuestos es pertinente generar una buena defensa que nos asegure tener un refugio confiable y estrategias más sutiles que nos permitan obtener seguridad y tranquilidad.



A medida que crecemos organizamos pensamientos que nos otorgan seguridad y a diario salimos en defensa de nuestras pequeñas ideas de una manera mucho más guerrera de lo que cada circunstancia requiere. Con este panorama es extremadamente raro que nos escuchemos con interés verdadero. Si nos detuviéramos a registrar qué es lo que estamos defendiendo, nos daríamos cuenta de que en el fondo no es tan importante; en cambio, la sensación de sentirnos fuertes, mirados, admirados o tomados en cuenta, no tiene precio. Ante esta mecánica defensiva tan frecuente, podemos abordar un problema actual en las relaciones humanas: nuestra incapacidad para escuchar abiertamente al otro, aceptando sus diferencias, su historia, su lógica emocional, sin sentir que una idea diferente va a destruir el equilibrio afectivo que hemos logrado sostener.

4 causas que nos llevan a tener emociones negativas:

 1. JUSTIFICACIÓN
Cuando te justificas estas asegurando tu derecho a tener ciertas emociones negativas; al querer tener la razón y al hacer que alguien se equivoque: “Sabía que esto pasaría” “Tengo razones para sentirme así” “Te lo advertí”.

SOLUCIÓN:
Toma el control de tu mente para que el sentimiento negativo se vaya. Rechaza que tienes el derecho de sentirte así. Evita ser crítico y perdona el comportamiento de los involucrados en la situación. Ponte en sus zapatos y piensa si en algún momento tú fuiste el que causó algún daño. Aprende de lo ocurrido y piensa cómo te puede beneficiar en un futuro.
Repítete constantemente “Me gusta como soy”

2. IDENTIFICACIÓN
Tomarte todo personal. Te dicen algo y piensas que te están echando la culpa y te pones a la defensiva.

SOLUCIÓN: No tomes la crítica de manera personal. Ve en cada problema la oportunidad de crecer. Busca claridad antes de ponerte en actitud defensiva. No seas tu propio juez o tendrás de cliente a un tonto. Antes de discutir pregunta:¿Qué necesitas que haga? ¿Cómo puedo mejorar?

3. ESCASES DE CONSIDERACIÓN.
Sentir que alguien no te está dando el reconocimiento que te mereces.

SOLUCIÓN: No te preocupes por lo que piensan los demás de ti, te sorprenderá que de 10 personas a las que les cuentes tus problemas, a 7 no les va a importar (te darán el avión). Da lo que quieres, si sientes escases en algo es porque no lo estás dando: si quieres una sonrisa, empieza sonriendo, si quieres un abrazo, dalo tu primero, si quieres reconocimiento reconoce los logros de otros, si quieres dinero da dinero.

TIP: Asume la responsabilidad por las cosas que van mal, y da reconocimiento leal, sincero y oportuno a otros por su progreso.


4. CULPAR A ALGUIEN POR TUS PROBLEMAS
Si culpas a alguien por tus problemas, te vuelves la víctima y él/ella, tendrá más poder que tú. No tienes que hacer que los demás se equivoquen para acertar, ni hacer ver mal a los demás para darte la razón. Si lo haces, estarás perdiendo poder personal.

SOLUCIÓN:
Asume responsabilidad, aunque no encuentres la causa, tarde o temprano lo harás y podrás buscar soluciones.

Ten cuidado al usar la palabra “yo”, úsalo sólo para decir cosas positivas. Toma un respiro profundo. Nuestro respiro saca los pensamientos y emociones negativas fuera del cuerpo. Busca una lección de sabiduría, pues detrás de cada error hay una gran enseñanza.

Recuerda que cuando apuntas a alguien con un dedo, tres estarán apuntándote a ti.
Cambia el sentimiento de culpa por uno de gratitud y podrás seguir adelante, ser más feliz y más saludable.


TRES LECCIONES FINALES

1. Las emociones negativas SON porque así aceptamos que SEAN. Las volvemos negativas cuando decidimos NO ver el lado positivo de cada situación.

2. Reconoce tus errores y aprende de ellos para salir adelante. Ríete una vez que hayas aprendido la lección.

3. La vida está determinada por cómo la manejamos en cada momento. Nosotros escogemos cómo vivirla, por tanto tenemos la oportunidad de corregirla cada que sea necesario, en nuestro beneficio.



No hay comentarios:

Publicar un comentario